La robótica y la inteligencia artificial en seguridad privada ya no son conceptos reservados a ferias tecnológicas o demostraciones de futuro. En España ya existen perros robot capaces de realizar rondas y detectar incidencias, humanoides controlados mediante sistemas de teleoperación, drones integrados en servicios de vigilancia y proyectos de I+D que trabajan con enjambres de dispositivos autónomos capaces de coordinarse ante un incidente.
La evolución de la robótica ha llegado además estrechamente vinculada a la inteligencia artificial. Es precisamente la IA la que permite que una máquina deje de ser únicamente un dispositivo móvil y pase a convertirse en un recurso capaz de captar información mediante cámaras y sensores, interpretar determinados eventos, generar alertas y trasladar datos al centro de control para apoyar la toma de decisiones.
En Proseguridad hemos revisado, compañía por compañía, algunos de los desarrollos más relevantes de robótica e IA aplicados a la seguridad privada que actualmente pueden verificarse mediante fuentes oficiales, documentación de empresas, programas públicos de innovación y proyectos europeos de I+D.
La amplitud de esta transformación tecnológica y la diversidad de proyectos actualmente en marcha hacen difícil abordar el fenómeno con suficiente profundidad en una única publicación. Por este motivo, hemos preferido dividir el análisis en varios artículos complementarios, con el objetivo de que el lector pueda conocer con mayor detalle los diferentes desarrollos y mantenerse al día sobre la evolución de estas nuevas tecnologías en el sector de la seguridad.
En esta primera parte analizamos proyectos relacionados con robots terrestres, humanoides, drones, redes 5G avanzadas y sistemas autónomos, incluyendo tanto soluciones que ya han sido utilizadas en servicios reales como pilotos tecnológicos y proyectos de investigación europeos y públicos. La segunda parte ampliará el análisis a otras grandes, medianas y pequeñas compañías del sector, revisando sus desarrollos en inteligencia artificial, videovigilancia avanzada, centros de control, automatización, IoT, drones y nuevas formas de vigilancia remota.
Más allá de las diferencias entre cada proyecto, se observa una tendencia común: la tecnología está desplazando parte del trabajo desde la simple observación hacia la supervisión, verificación y respuesta ante información previamente procesada por sistemas inteligentes. El papel del vigilante continúa siendo fundamental, pero comienza a integrarse en un ecosistema donde cámaras, sensores, robots, drones e inteligencia artificial actúan como herramientas adicionales de detección y apoyo operativo.
Robótica e IA en seguridad privada: qué desarrolla cada compañía
Este es el reparto de los desarrollos por compañías y organismos, con su grado de madurez: lo que ya funciona en servicios reales, lo que está en fase piloto y lo que todavía es investigación.
Prosegur: robots con IA conectados al iSOC
Prosegur es, con diferencia, la compañía española con más desarrollos verificables en robótica e IA en seguridad privada. Su estrategia no se basa en robots aislados, sino en lo que llama seguridad híbrida: vigilancia presencial combinada con robots, drones y analítica de vídeo, todo coordinado desde sus iSOC (Centros de Operaciones de Seguridad Inteligente). Sus desarrollos van desde plataformas que ya trabajan en eventos hasta investigación europea que apunta a 2030.
Yellow: el perro robot con IA embarcada
Yellow, el robot cuadrúpedo de Prosegur, debutó en el Mutua Madrid Open de 2022 y en Rock in Rio Lisboa. Funciona sobre GenzAI, la plataforma de inteligencia artificial de la compañía, y comunica por 5G cualquier situación de riesgo al centro de control. Su IA aplica analítica de vídeo para detectar elementos sospechosos, reconocerlos y generar una alerta, y sus sensores recogen datos del entorno como temperatura o gases.
Yellow tiene dos modos de trabajo. Con público, acompaña al vigilante. Sin público, se teleopera desde el centro de control para que el equipo supervise imágenes en remoto sin abandonar su puesto. En ambos casos la IA hace de primer filtro y la persona decide.
Cómo funciona la robótica e IA en seguridad privada
Antes de ver qué hace cada compañía, conviene entender qué aporta la inteligencia artificial a un robot de vigilancia. Sin IA, un robot es una cámara con patas o con hélices que alguien tiene que mirar. Con IA, el robot interpreta lo que ve y solo avisa al operador cuando hay algo relevante. Esa es la base de toda la robótica e IA en seguridad privada.
Prosegur lo explica con su perro robot Yellow: el robot recoge datos del terreno con sus sensores, la IA identifica personas, objetos abandonados, conatos de fuego, intrusiones en zonas restringidas o elementos sospechosos, y genera alertas instantáneas que viajan por 5G al iSOC, su centro de operaciones. Allí, un profesional verifica la amenaza a distancia gracias a una comunicación bidireccional con el robot.
La investigación europea añade una sexta pieza que todavía está en desarrollo: la IA que decide qué robot enviar. Es lo que se ensaya en proyectos como TESTUDO, donde la plataforma asigna automáticamente drones o robots terrestres a cada misión, y en el que la IA funciona también «en el borde», dentro del propio robot, para seguir operando sin conexión.
Yellow Pro: el humanoide teleoperado que hace lo que el perro robot no puede
Si Yellow es el perro robot, Yellow Pro es el siguiente paso de Prosegur en robótica e IA en seguridad privada: un robot humanoide cuya principal ventaja es su avanzada motricidad. Se ha presentado en el operativo del Mutua Madrid Open —el escaparate y banco de pruebas real de la compañía en el 2025 — junto a cerca de 300 profesionales diarios y el propio Yellow, dentro del modelo de seguridad híbrida.
Lo que distingue a Yellow Pro es su capacidad de motricidad y manipulación. La ingeniería de sus manos, diseñada para reproducir movimientos similares a los del ser humano, le permite realizar tareas manuales sencillas, como coger y trasladar pequeños objetos. Además, puede emitir mensajes explicativos o disuasorios mediante comandos de voz e incorpora micrófonos y altavoces que permiten establecer comunicación directa entre el público y los equipos de control. El robot puede manejarse mediante mando o gafas de realidad virtual, de modo que el operador o vigilante puede supervisar zonas sensibles a distancia, ver a través de las cámaras del robot y utilizar sus capacidades de manipulación para intervenir sobre el entorno.
La clave operativa es que no actúa solo: lo teleopera el vigilante, bien con un mando, bien a través de gafas de realidad virtual que le dan una visión inmersiva del entorno. Así, Yellow Pro entra en escenarios potencialmente críticos donde la presencia humana puede ser limitada o arriesgada, mientras la persona mantiene el control. La máquina pone el cuerpo; el vigilante, el criterio.
La diferencia entre ambos no es estética. El cuadrúpedo resuelve percepción, movilidad e inspección. El humanoide introduce algo nuevo en la robótica e IA en seguridad privada: la capacidad de actuar físicamente sobre el entorno. Ese es el salto cualitativo que conviene seguir.
Detrás de Yellow Pro no hay solo hardware: toda la línea Yellow se apoya en la misma infraestructura tecnológica. Los robots operan integrados en GenzAI, la plataforma de inteligencia artificial propia de Prosegur, y transmiten datos en tiempo real por 5G al iSOC (Centro de Operaciones de Seguridad Inteligente) para una respuesta inmediata. Es esa capa de IA y conectividad la que convierte a un robot en un sensor más del centro de control, y no en un gadget aislado.
La estrategia de despliegue es deliberada. Prosegur, multinacional de origen español, usa grandes eventos de retransmisión internacional —el Mutua Madrid Open en sus ediciones de 2022 a 2026— como escaparate mundial y banco de pruebas real de Yellow y Yellow Pro. El objetivo declarado es exportar el modelo Yellow Pro a los mercados donde opera la compañía, con el foco puesto en la protección de infraestructuras críticas, sectores industriales complejos y la gestión de eventos de alta concurrencia. La robótica e IA en seguridad privada deja de ser una demostración de feria para convertirse en un servicio con vocación internacional.
GenIA: la IA generativa que Prosegur ha llevado al puesto de trabajo y al SOC
La robótica e IA en seguridad privada no se agota en los robots. Prosegur ha apostado de forma integral por la inteligencia artificial generativa —bautizada GenIA— como pilar estratégico para transformar la compañía por dentro. En colaboración con Telefónica, completó el despliegue masivo de GenIA, su agente virtual de gestión del puesto de trabajo (Smart Workplace All in One), que da soporte automático y multilingüe a más de 25.000 usuarios en Europa y Latinoamérica, sobre infraestructura Microsoft Azure.
Transformación del puesto de trabajo. Los empleados usan GenIA para resolver dudas de su puesto y guiarse en procesos de soporte en lenguaje natural. Pero el agente no solo responde: ejecuta acciones de remediación automática y atiende peticiones de forma autónoma, liberando a los equipos para tareas de mayor valor. Los resultados del despliegue conjunto con Telefónica lo respaldan.
Ciberseguridad y centros de operaciones. A través de su división tecnológica Cipher, Prosegur lleva GenIA a sus Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) para predecir y prevenir ciberataques de forma más eficiente, reduciendo de manera significativa los tiempos de inactividad de las infraestructuras de sus clientes ante amenazas digitales.
Seguridad híbrida y gobernanza ética. La estrategia, expuesta por Miguel Torres, CIO de Prosegur, parte de un principio claro: la IA debe servir para anticipar riesgos, no para sustituir la toma de decisiones humanas. Para garantizarlo, la compañía ha constituido un comité multidisciplinar de uso responsable que audita y aprueba cada iniciativa de IA, asegurando el cumplimiento de normativas estrictas como la Ley de IA de la Unión Europea y la protección de los datos personales. Es la misma lógica que recorre todo el artículo: la máquina anticipa, la persona decide.
Miguel Torres, CIO de Prosegur, resume el enfoque de la compañía sobre la IA:
El caso de GenIA completa la apuesta tecnológica de Prosegur y permite entender que Yellow y Yellow Pro no son desarrollos aislados, sino una pieza más dentro de una estrategia mucho más amplia. La misma lógica que guía a estos robots —la tecnología observa, procesa y anticipa; el profesional supervisa, valida y decide— se extiende también a los puestos de trabajo, los centros de control y la protección frente a amenazas digitales.
La verdadera transformación, por tanto, no está en sustituir al vigilante por una máquina, sino en construir una capa de inteligencia transversal capaz de conectar personas, robots, cámaras, sensores, sistemas de análisis y SOC dentro de una misma arquitectura. Yellow representa la parte más visible de esa evolución, pero GenIA muestra su alcance real: la inteligencia artificial deja de ser una herramienta puntual para convertirse en una infraestructura que atraviesa toda la organización, desde el terreno hasta el centro de control.
TESTUDO: enjambres de robots con IA predictiva
TESTUDO (Autonomous Swarm of Heterogeneous resources in infrastructure protection via threat prediction and prevention) es el desarrollo más ambicioso en el que participa Prosegur y el que mejor muestra hacia dónde va la robótica e IA en seguridad privada. Está financiado por Horizonte Europa con el número de acuerdo 101121258, lo coordina el centro griego CERTH y reúne a una veintena de organizaciones de diez países de la UE y dos de fuera. Además de Prosegur, participan desde España los centros tecnológicos vascos Vicomtech y Tekniker e Interbiak Bizkaia.
El proyecto arrancó en octubre de 2023 y dura 36 meses, hasta septiembre de 2026. Según la web oficial del consorcio, los ensayos finales se celebraron entre el 6 y el 10 de julio de 2026 y se centraron en la protección de infraestructuras del sector del agua. Esa misma semana, el 7 de julio en Atenas, se organizó el último taller de formación para operadores y responsables de seguridad.
TESTUDO combina robots terrestres y aéreos (UGV y UAV) con los sistemas que la instalación ya tiene, y aplica la IA en dos niveles. El informe publicado en CORDIS los llama autonomía en la plataforma, que integra las funciones autónomas de todos los robots en un sistema único, y autonomía en el borde, que da a los propios equipos capacidad cognitiva basada en IA para seguir funcionando sin conexión en zonas remotas.
Las capas de IA son muy concretas: detección visual y multiespectral, reconocimiento de objetos en sistemas embarcados, reconocimiento de actividades, identificación de ciberamenazas, IA explicable para que el operador entienda por qué el sistema valora algo como amenaza y modelos predictivos basados en gemelos digitales. El centro noruego SINTEF desarrolla los algoritmos que deciden qué robot se asigna a cada misión, y el británico CENTRIC trabaja en la fusión de datos y en una aplicación de realidad extendida para el operador.
Para el vigilante, el cambio de fondo está en la cadena de respuesta. El modelo clásico es lineal: el vigilante ve algo, avisa y se envía una patrulla. En el modelo que persigue TESTUDO, la IA y los robots hacen la detección y la primera aproximación, y la persona no desaparece: cambia de posición en la cadena.
TrialsNet: la red 5G que permite teleoperar robots en tiempo real
Un robot con IA genera muchísimos datos: vídeo en alta definición, nubes de puntos LiDAR, lecturas de sensores y alertas. Para que el operador pueda ver y teleoperar el robot casi en tiempo real, la red tiene que mover todo eso con latencias mínimas. Ese es el problema que ataca TrialsNet, un proyecto europeo financiado por el programa Horizon-JU-SNS-2022 para probar aplicaciones 5G avanzadas en camino hacia el 6G. Prosegur lidera en él el caso de uso «Smart Crowd Monitoring», orientado a la seguridad de eventos multitudinarios, y ya en 2024 explicó que esta tecnología habilita la operación remota de drones y robots terrestres.
El 16 de marzo de 2025 el proyecto salió del laboratorio. Durante el partido de baloncesto Real Madrid–Baskonia en el Movistar Arena de Madrid, Prosegur Security desplegó cámaras, robots y sensores LiDAR en una de las zonas de acceso, con análisis capaz de detectar aglomeraciones, actividades violentas y objetos sospechosos o abandonados.
La conectividad la puso Ericsson con una red 5G Standalone en la banda de ondas milimétricas de 26 GHz, usando espectro de Telefónica y un núcleo de red alojado en el laboratorio 5TONIC, fundado por Telefónica e IMDEA Networks. Participaron también la Universidad Carlos III de Madrid y YBVR. Un Local Packet Gateway gestionaba el tráfico dentro de la red privada para reducir la latencia y mejorar la privacidad, y la red era portátil: se podía montar y desmontar en un solo día.
La lectura estratégica es clara: la evolución no pasa por «comprar un robot», sino por gestionar flotas de robots con IA desde un centro de operaciones. Y eso exige redes privadas de alta capacidad en el propio recinto.
El iSOC: el cerebro que conecta robots, drones e IA
Todo lo anterior —Yellow, Yellow Pro, los drones, GenIA— carece de sentido sin un lugar donde converja. Ese lugar es el iSOC (Intelligent Security Operations Center), el centro de control de seguridad inteligente de Prosegur y el cerebro operativo de la compañía. Allí se combinan tecnología de última generación, inteligencia artificial, análisis de datos (Big Data) y expertos de seguridad para gestionar vigilancia remota y supervisar procesos empresariales en tiempo real. Es la pieza que convierte la robótica e IA en seguridad privada en un servicio coordinado y no en aparatos sueltos.
La conexión con el terreno la resuelve POPS (Plataforma Operativa Prosegur Seguridad), la aplicación móvil de los vigilantes presenciales. Con ella reportan incidencias en tiempo real, reciben alertas predictivas y realizan videollamadas bidireccionales con el iSOC para coordinar respuestas ágiles. Es el hilo que une al vigilante de a pie con el cerebro digital: la IA anticipa y prioriza, y la persona sobre el terreno ejecuta.
Prosegur ofrece más detalle en la página oficial del iSOC y en su Guía iSOC, con la documentación técnica del servicio.
Preguntas frecuentes sobre robótica e IA en seguridad privada
¿Qué es la robótica e IA en seguridad privada?
La robótica e IA en seguridad privada es la integración de robots —cuadrúpedos, humanoides o drones— con inteligencia artificial (analítica de vídeo, detección y predicción) al servicio de la vigilancia. El principio que la rige es siempre el mismo: la máquina percibe y filtra, y la persona verifica y decide.
¿Es legal que un robot sustituya a un vigilante en España?
No. La Ley 5/2014 de Seguridad Privada reserva las funciones de seguridad al personal habilitado y no contempla a los robots como sustitutos. Por eso la robótica e IA en seguridad privada se plantea como apoyo al vigilante: el robot detecta y disuade, pero la decisión y la intervención siguen siendo humanas.
¿La robótica e IA en seguridad privada va a eliminar el empleo de los vigilantes?
Más que eliminar puestos, los transforma. Aparecen perfiles nuevos como el operador de centro de control (iSOC), el vigilante-piloto de dron o el técnico que supervisa la analítica. El vigilante no desaparece: cambia de posición en la cadena de respuesta.
¿Qué es Yellow, el perro robot de Prosegur?
Yellow es un robot cuadrúpedo, uno de los referentes de la robótica e IA en seguridad privada en España. Funciona sobre la plataforma de inteligencia artificial GenzAI, comunica por 5G con el iSOC y usa analítica de vídeo para detectar situaciones de riesgo. Debutó en el Mutua Madrid Open de 2022.
¿Qué diferencia hay entre Yellow y Yellow Pro?
Yellow es un perro robot centrado en vigilancia y detección. Yellow Pro es un robot humanoide teleoperado (con mando o gafas de realidad virtual) cuya ventaja es la motricidad: sus manos pueden coger y trasladar objetos, y emite mensajes de voz disuasorios. Está pensado para entornos potencialmente críticos.
¿Qué es el iSOC y por qué es clave en la robótica e IA en seguridad privada?
El iSOC (centro de operaciones de seguridad inteligente) es el cerebro que conecta robots, drones e IA. Desde él se gestionan alarmas (CRA), videovigilancia inteligente, control de accesos remoto y supervisión de procesos. Sin ese centro, la robótica e IA en seguridad privada serían aparatos sueltos; con él, un servicio coordinado.
¿Cómo aplica Securitas la robótica e IA en seguridad privada?
Securitas trabaja sobre todo con drones —como el servicio de vigilancia en la Zona Franca de Vigo, con vigilantes formados como pilotos— y con inteligencia artificial para filtrar falsas alarmas mediante el software Calipsa, que reduce hasta un 90 % los falsos positivos en su centro de control.
¿Qué dice la Ley de IA de la UE sobre la robótica e IA en seguridad privada?
El Reglamento (UE) 2024/1689 (AI Act) clasifica como de alto riesgo muchos usos de vigilancia; sus obligaciones del Anexo III se aplican desde el 2 de diciembre de 2027 tras el paquete ómnibus de junio de 2026. Además, el RGPD trata los datos biométricos como categoría especial, con protección reforzada.
¿Necesitan los drones de seguridad autorización de AESA?
Sí. La Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) es la autoridad competente en España bajo el Reglamento (UE) 2019/947. Casi toda la vigilancia con dron cae en la categoría específica, que exige análisis de riesgos y autorización previa: la robótica e IA en seguridad privada aérea no puede operar sin ese permiso.
¿Qué es el proyecto TESTUDO?
TESTUDO es un proyecto europeo (Horizonte Europa, acuerdo 101121258) en el que participa Prosegur para desarrollar enjambres de robots autónomos que protegen infraestructuras críticas con inteligencia artificial predictiva. Es una de las apuestas que mejor muestran hacia dónde va la robótica e IA en seguridad privada.
¿Qué ventajas aporta la robótica e IA en seguridad privada a las empresas?
Cobertura continua 24/7, reducción drástica de falsas alarmas, acceso a entornos peligrosos sin exponer a personas, respuesta más rápida y una capa de datos que mejora la toma de decisiones. Todo ello sin renunciar a la supervisión humana.
¿Es respetuosa con la privacidad la robótica e IA en seguridad privada?
Depende de cómo se implante. El caso de la multa de 10 millones a AENA por reconocimiento facial demuestra que la biometría exige base legal sólida y evaluación de impacto (RGPD). Compañías como Prosegur han creado comités de uso responsable para auditar cada iniciativa de inteligencia artificial conforme a la Ley de IA de la UE.




